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  • Sustentabilidad
  • 1 de octubre, 2025

El mapa de la desigualdad verde

¿Por qué los espacios verdes son mucho más que plazas y parques?

Cuando hablamos de espacios verdes urbanos no hablamos solo de árboles y pasto; hablamos de lugares de encuentro entre vecinos, de patios de juego para chicos, de refugios contra el estrés y de pulmones que ayudan a respirar mejor en medio del cemento. Son, en definitiva, una de las infraestructuras más importantes para hacer que la vida en la ciudad sea habitable.

No es casualidad: distintas investigaciones –recopiladas por UNICEF en 2021– muestran que quienes viven en ciudades con poco acceso al verde tienen más probabilidades de sufrir ansiedad, depresión e incluso enfermedades más graves. También se ve lo contrario: estar cerca de parques y plazas está vinculado con mejor salud mental, menos enfermedades crónicas y hasta mejores resultados en la escuela. Sí, hay estudios que muestran que los chicos que pueden ver un parque desde la ventana del aula rinden mejor en pruebas de atención.

¿Cuánto verde es suficiente?

Durante mucho tiempo se repitió que la OMS recomienda un mínimo de 9 m² de espacio verde por habitante. Lo curioso de este dato es que, en realidad, esa recomendación nunca existió. Lo que sí sabemos es que, en relación a la disponibilidad de espacio verde por habitante, se encuentran enormes diferencias entre ciudades: Bruselas, por ejemplo, ofrece más de 30 m² por persona; Nueva York, unos 13 m²; mientras que la Ciudad de Buenos Aires, apenas 5 m².

Pero el problema no es solo cuánto verde hay, sino cómo se distribuye dentro de la ciudad. Una ciudad puede tener parques enormes y aun así dejar a buena parte de su población sin acceso real.

La distancia que marca la desigualdad

Con el Atlas de Espacios Verdes nos propusimos medir justamente eso, qué tan accesibles son las plazas y los parques en las ciudades argentinas. Para hacerlo nos basamos en algunos estudios internacionales que plantean un criterio sencillo: 10 minutos de caminata. Menos de eso, el acceso al espacio verde forma parte de la vida cotidiana; más que eso, este acceso se vuelve un lujo ocasional.

Lo que encontramos es claro: en la mayoría de los 33 aglomerados urbanos analizados, las personas de menores ingresos son las que más lejos están del verde. Dicho de otro modo, la desigualdad también se mide en pasos.

Lo que está en juego

El acceso a un parque o a una plaza no debería ser un privilegio de algunos barrios, sino un derecho básico para todos los que vivimos en la ciudad. Sin embargo, la forma en que se distribuyen los espacios verdes revela mucho sobre cómo se diseñan nuestras ciudades y a quién benefician esas decisiones.

Con el Atlas queremos poner esta discusión sobre la mesa: mostrar la evidencia, visibilizar las desigualdades y abrir el debate sobre qué tan justo es el acceso al verde en la Argentina.