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  • 20 de noviembre, 2025

Nutrición infantil y escolarización: buenas noticias para las políticas públicas

En esta nota, Florencia Borrescio-Higa y Guillermo Bozzoli comparten los hallazgos de un estudio sobre nutrición infantil y educación en Chile, cuyos aprendizajes también invitan a reflexionar sobre la realidad argentina.

Cada vez hay más descubrimientos sobre el efecto que tienen con el tiempo intervenciones que afectan la vida de los niños y son centrales para comprender el desarrollo humano. En este artículo presentamos los resultados de un estudio de los autores sobre la población chilena (que tiene excelente calidad de datos para realizar este tipo de estudios) y que monitorea a niños nacidos a lo largo de varias décadas, centrándose en el efecto de la provisión de leche en polvo a niños de 0 a 2 años sobre la escolarización alcanzada. Aunque el estudio es en Chile, no implica que no haya lecciones para Argentina en los próximos párrafos.

Dado el rápido desarrollo neurológico que ocurre en la infancia, la nutrición juega un rol importante en el desarrollo infantil. En consecuencia, la malnutrición podría tener un efecto negativo, inhibiendo las posibilidades de desarrollo futuro, entre las que están los logros académicos (años de educación alcanzados por el niño).

El contexto: entendiendo educación y desarrollo

A mediados del siglo XX, la desnutrición y la mortalidad en Chile eran muy elevadas. Pese a que Chile era un país pobre, comenzó a implementar un programa de desarrollo infantil llamado PNAC (Programa Nacional de Alimentación Complementaria), dirigido a niños de 0 a 2 años y a embarazadas, proveyendo leche en polvo y luego ofreciendo controles médicos periódicos. Era una meta muy ambiciosa ya que en los años 50, sólo estaban vigentes programas de alimentación infantil bienintencionados, pero de alcance muy reducido.

El programa y el desarrollo económico de Chile redujeron la desnutrición y la mortalidad infantil a una velocidad que excede los logros de Argentina en el mismo período. Para entender los efectos de la provisión de leche en polvo en la educación, utilizamos datos censales de niños y sus hogares desde 1960 hasta 1992 e información desagregada sobre cómo evolucionaba el plan año a año, región por región (una región en Chile es equivalente a una provincia en Argentina).

Con los datos censales podemos saber la exposición al programa PNAC en el año de nacimiento y la educación alcanzada por los niños de 6 a 13 años. Cabe aclarar que muy pocos niños continuaban el ciclo de estudios en los años estudiados y por eso nos centramos en los niños en ese rango de edades (6-13 años). Los resultados van en línea con la sugerencia de Glewwe (2001), que encuentra una relación entre la nutrición en niños y su potencial académico.

La cantidad de leche distribuida (y por ende el beneficio del programa a niños y embarazadas) creció especialmente desde 1970, aunque tuvo fluctuaciones y demás diferencias en la provisión entre distintas regiones. En 1980 el programa alcanzaba el 90% de los niños. Cabe remarcar que el crecimiento económico chileno acelerado que mejoró el ingreso per cápita (el promedio, no necesariamente el de toda la población) comenzó a manifestarse en forma más o menos continua desde 1986 y se mantuvo con tasas de crecimiento altas y continuas desde el advenimiento de la democracia, en 1990. Esta mejora en los ingresos aumentó las chances de que las madres pudieran comprar sustitutos de la leche de fórmula que antes no eran asequibles dado su costo. Hoy en día, excepto en poblaciones vulnerables, la nutrición infantil (ausencia de desnutrición) no suele ser tan importante como el problema del sobrepeso y obesidad infantil.

El desarrollo estuvo acompañado de una mejora en la oferta educativa, ya que aún en 1952 había un 20% de analfabetos, aun cuando existía una ley de educación obligatoria. Entre 1960 y 1985, el número de escuelas primarias creció desde 1460 a 6500, facilitando el acceso a la educación de nivel básico.

Por último, las condiciones de higiene (que también influyen en el desarrollo infantil) mejoraron. El acceso al agua potable dentro de los hogares subió de un 40% a un 91%, mientras que la población con cloacas aumentó de un 35% a un 83%. Estos resultados indican un programa de desarrollo integral que benefició a la mayoría de la población.

Resultados: cuando la mejor nutrición se transforma en más años de escolarización

El estudio de los datos censales involucró trabajar con datos de 453.414 niños de 6 a 13 años provenientes de los censos de 1960, 1970, 1980 y 1992. Se utilizó lo que se llama una estrategia de identificación (que excede el alcance de este artículo) que permitió estimar sin sesgos el efecto de la nutrición en los años extra de escolaridad.

Los niños entre 6 y 13 años tenían en promedio 1,6 años de escolarización en 1960. Esto se incrementó a 2,4 años en 1970, 3,2 en 1982 y 3,5 en 1992. La pregunta clave es qué proporción de esta ganancia se debió al crecimiento del programa de alimentación infantil (PNAC) y qué parte se debe a otros factores. Notar que, por ejemplo, el aumento en el número de escuelas puede, por sí mismo, haber aumentado las chances de que los niños tengan mejor desempeño escolar y no abandonen sus estudios tan pronto.

Encontramos que especialmente en el período donde se expandió el programa con gran velocidad (niños nacidos alrededor del inicio de los años 70), 20% del aumento de los años de estudio se debe al programa de distribución de leche en polvo. Dado que hay muchos factores que pueden explicar la mejora en los años de estudio (mayor número de escuelas, aumento en el nivel educativo de las madres y mejoras en infraestructura, entre otras) es sorprendente que un programa que se asocia a niños de 0 a 2 años (y a embarazadas) tenga un efecto de esa magnitud (20%) en niños de 6 a 13 años, es decir varios años después de haber nacido y recibido los beneficios del programa de nutrición.

Estos resultados son muy buenas noticias para la práctica de políticas públicas y no solo para Chile. Asegurarse de que todos los niños (especialmente los de sectores vulnerables) tengan acceso a una nutrición adecuada tiene enormes resultados cuando vemos en el tiempo los logros de esos niños y las oportunidades que han ganado. Por supuesto, no se trata solo de nutrición, pero un programa integral diseñado por expertos puede lograr la movilidad social a través de programas bien diseñados.